Epoca de viajes
Y es que con el verano llega las tan ansiadas vacaciones para la mayoría de los trabajadores y, consecuentemente, los viajes y traslados. Y esto, como no podía ser de otra manera, es fuente inagotable de problemas para los consumidores.
Los problemas pueden surgir incluso antes de salir de nuestra ciudad, con el recurrente overbooking que practican las compañías aereas, un “fraude-estafa” legalmente permitido. Y es que no se puede llamar de otra manera, las aerolíneas venden más billetes de los que disponen con la confianza -estadística- de que en el momento de prestar el servicio no se presente todo el mundo a la puerta de embarque o alguien anule el billete en el último momento. El pasajero dispone luego de una serie de derechos e indemnizaciones pero… el mal ya está hecho.
Luego, los retrasos que nos pueden llegar a hacer perder incluso algún día de las esperadas vacaciones pues, como tengamos que coger un vuelo transoceánico, en muchas ocasiones el perder el enlace supone esperar hasta el día siguiente al próximo avión. Al final, estamos tomando como habitual el que 50 pasajeros esperen sufridamente a que su compañía decida embarcarles porque hay que cambiar a la tripulación, se ha retrasado el avión en el aeropuerto de no se dónde, o hay una supuesta niebla que nadie conoce pero, ¿nos esperaría la compañía si a nosotros, en nuestro viaje al aeropuerto, el cansancio nos invadiese y no tuviesemos más remedio que echar una cabezadita en el coche? creo que la respuesta es evidente…
Eso sí, al menos, RECLAMEN!!!
